Noe Ramirez - Presidente de la Mesa Directiva

Mi nombre es Noé Ramírez y soy originario de la ciudad de México. Llegué a los EEUU en diciembre del 1997. Como todos los que venimos a este país con muchas aspiraciones. Trabajaba en la construcción y los fines de semana tocaba en un trío. Mi meta era trabajar aquí por un año y regresar a reunirme con mi esposa y mi hija. Desafortunadamente una mañana que me dirigía hacia mi trabajo una señora que manejaba en estado de ebriedad me atropelló pasando el carro encima de mi pecho quebrándome así la columna vertebral, (Cuadriplejia C-5 C-6) Y cobardemente huyó dejándome abandonado. Cuando desperté en el hospital los médicos me dijeron que a causa del accidente iba a quedar en una silla de ruedas de por vida y que solo podría mover la cabeza. Cuando le avisaron a mi esposa del accidente ella se encontraba en México, fue un golpe muy duro para ella y mi hija y tuvo que venirse inmediatamente dejando a mi hija de 7 años con su abuelita materna. Como mi  esposa se vino a Estados Unidos y al no estar ninguno de los dos en México perdimos un departamento y un taxi.

Le agradezco a Dios por la esposa que me dio, ella  se dedicó a cuidarme día y noche y nunca me dejó solo. Al principio fue muy difícil aceptar la realidad llegue a pensar en el suicidio (este pensamiento nos pasa a muchos que hemos sufrido una cosa así). Pero sucedió algo increíble un día que fui a un retiro espiritual sentí como un fuego que se metía en mi cuerpo fue algo hermoso, yo se que era Dios que me estaba dando otra oportunidad, que estaba vivo!  Y aunque no pudiera caminar el tenía una misión para mi. Desde ese día empecé a valorar más la vida, a mi familia y sobre todo a amar con todo mi corazón a Dios y a tratar de ayudar a los demás  siempre que pueda.

Nuestro grupo Living Hope Weelchair Association es para mi una de las cosas más bonitas que he tenido en mi vida ya que me ha dado la oportunidad de poder ayudar, junto con mis compañeros, a otros que se encuentran en la misma condición que nosotros a salir adelante y a no darnos nunca por vencidos. Ya que si Diosito nos dejo con vida es porque tiene una misión para cada uno de nosotros. Ahora ya puedo mover mi silla de ruedas por mi mismo usar la computadora, enseño a tocar la guitarra, y muchas otras cosas más. Mi hija pudo reunirse con nosotros 3 años después de mi accidente y ahora esta en la universidad, ella quiere ser doctora y es mi máximo orgullo, y mi esposa como siempre junto conmigo en las buenas y en las malas. Y solo me resta darle gracias a Dios por todo lo que me ha dado ya que ahora soy mas feliz que cuando caminaba. Darle gracias a mis padres, hermanos, mi suegra y a todos aquellos que siempre me han apoyado. Y gracias a mis compañeros de Living Hope Weelchair Association por creer en mí y haberme tenido como su presidente.

Y a ti que estas leyendo mi historia espero que de algo pueda servirte. Que Dios los bendiga y cumpla todos sus sueños.